No quedó más remedio que empezar a hachar. Como disciplina, como ejercicio.
Con la madera hice el fuego y a través suyo vislumbré el final del Tramposo. Descubrí que el Cuerno Rojo era Roberto; que el Tramposo era la Anguila y que el gatillo cruzado del Waikan funciona.
Recordé que primero odié a Roberto; lo cual sentenció a muerte a la Anguila. No hacía falta más nada, sólo esperar. Primero fue Gemelo por Liebre, ahora Tramposo por Cuerno Rojo.
Dejé de odiar a Roberto cuando empecé a odiar a la Anguila. El Francotirador amedrentó a Roberto y éste no atacó más.
Más tarde cayó la Liebre... misma suerte correrá el Cuerno Rojo.
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